La economía ortotipográfica en las bibliografíasLa norma ISO 690:1987 sobre bibliografías establece los datos que debendarse y su orden, pero deja sin definir la puntuación y el estilo de laletra (redonda, cursiva, versalitas...). Es lógico que así sea, puesto quehay muchas variaciones en función de los países y de los estiloseditoriales. La norma está en inglés y por tanto emplea una puntuaciónacorde con la lengua en la que está escrita, pero se insiste en que no esnormativa y que tiene como único fin poder dar ejemplos de forma coherente. Las referencias se basan en normas puramente convencionales y no son texto,por lo que no se pueden aplicar directamente sus normas de puntuación, quese basan en las construcciones sintácticas o la fonética. Su función enlas bibliografías es más visual que semántica, aunque el valor que tienenen el texto influye en su interpretación por el lector. Para seperar los datos, importa más la composición de cada uno deellos que elsigno de puntuación de separación, que suele pasar inadvertido; en cambio,la alternancia de redonda, versalita, cursiva y entrecomillados separanetamente unos campos de otros. También los diferentes tipos de datos,aunque no se destaquen de otra forma, permiten distinguir unos de otros:por ejemplo, el año de publicación es siempre un número. Una vez se tienen diferenciados los campos por el estilo de la letra, nohay necesidad de introducir un nivel adicional de separación con diferentessignos de puntuación, que ya poco ayudan al lector y a cambio añadencomplejidad a su preparación. Así, podríamos enunciar la idea de economíaortotipográfica: lo que ya se separa con claridad por un procedimiento nohay necesidad de separarlo por otro. Aplicado a la puntuación, el esquemamás simple es separar todos los campos con un solo signo, como la coma. En función de los medios disponibles en la composición de un texto,podemos optar por diferentes combinaciones. Así, la carencia de versalitaspuede motivar que empleemos una puntuación que no sería necesaria en casode tenerlas. Veamos algunos ejemplos: 
En la 1 debe quedar claro que un autor no se identifica por una inicial,por lo que ese dato solo puede corresponder al nombre pospuesto. En la 2se dan los nombre, pero los apellidos van en versalitas; ya tenemos ladiacrisis (es decir, la distinción tipográfica) necesaria y no es necesarioir más allá. En la 3 (y la 3'), en cambio, no hay diferencia alguna entrenombres y apellidos, lo que obliga a separar más claramente los autores conpunto y coma. Una variante de la primera es suprimir incluso la coma entreapellido y nombre, en el entendido de que un apellido no puede terminar conunas iniciales. La 3' ha sido muy habitual en España. (Recuérdese que lanorma ISO establece que el nombre siempre sigue al apellido.) 
El título siempre debería tener algún tipo de diacrisis, ya sea la cursiva,ya sea el entrecomillado, por lo que los dos puntos sonredudantes. La economía en este caso se inclina por la coma. Además, losdos puntos presentan un problema: al ser de la misma altura que lasminúsculas e ir pegado a la palabra precedente, se integra visualmente enella, y en lugar de separar elementos distorsiona uno de ellos (4). Lacoma, al ser baja, no se integra igual y además crea un espacio adicionalque ayuda a distinguir mejor la separación. El punto como separadordesaparece tras una inicial (3) pero no tras nombre; en caso de nombres deuna letra (que los puede haber) resulta ambiguo y por tanto es mejor evitareste signo. 
El problema con los dos puntos es el mismo que en el ejemplo anterior.Dado que el orden de los datos es siempre el mismo y la editorial siempreva seguida de la fecha, no tiene por qué darse ninguna ambigüedad en elempleo de la coma, que ha sido la práctica tradicional en español (2): denuevo la economía diacrítica se inclina por ella. Volver. |